Ayer fue un día triste, llovía mucho, mi calle se inundó, el agua
alcanzaba los dos palmos, parecía un río y
las
escaleras para bajar a pescar en la acequia se habían inundado. Era
alrededor de las diez y media, mi madre intentaba hacer una foto a un rayo y de repente se oyó tuc, tac, pum, boom; caían piedras de hielo
como pelotas de tenis, otras como bolitas y algunas cuadradas como cubitos. Caían
relámpagos que podían iluminar cuatro habitaciones, las hojas de los árboles formaban cascadas hechas de hojas y las plantas de los jardines se rompían por la
mitad. Cuando pasó la tormenta bajé al corral de mi yaya y había muchos
trozos de hielo, así que se podía patinar; más tarde, cuando me fui a la
cama, pensé que los agricultores habían perdido miles de euros.
Texto de Daniel Ortega Clemente, 5ºB
Texto de Daniel Ortega Clemente, 5ºB
A todos los alumnos de la clase les ha gustado cómo ha reflejado Daniel la tormenta del otro día en Iniesta.
ResponderEliminarEso es verdad Daniel, inundo las calles. Se destrozo los arboles de mi calle.
ResponderEliminarSí, aquella tormenta fue terrible.
ResponderEliminarSí, aquella tormenta destorzó las farolas y las persianas.
ResponderEliminarTienes, razón las farolas de mi casa quedaron en el suelo destrozadas en pedazos
ResponderEliminarTenes razon daniel, las farolas casi todas la de mi calle se quedaron en mal estado
EliminarDaniel tienes razón toda mi calle inundada y como se oía caer la piedra en los tejados ¡Fue terrible!
ResponderEliminarSi esa tormenta fue horrible.
ResponderEliminarPara los agricultores y muchas otras personas es una lastima.