lunes, 7 de octubre de 2013

Tormenta en Iniesta

Ayer fue un día triste, llovía mucho, mi calle se inundó, el agua alcanzaba los dos palmos, parecía un río y
las escaleras para bajar a pescar en la acequia se habían inundado. Era alrededor de las diez y media,  mi madre intentaba hacer una foto a un rayo y de repente se oyó tuc, tac, pum, boom; caían piedras de hielo como pelotas de tenis, otras como bolitas y algunas cuadradas como cubitos. Caían relámpagos que podían iluminar cuatro habitaciones, las hojas de los árboles formaban cascadas hechas de hojas y las plantas de los jardines se rompían por la mitad. Cuando pasó la tormenta bajé al corral de mi yaya y había muchos trozos de hielo, así que se podía patinar; más tarde, cuando me fui a la cama, pensé que los agricultores habían perdido miles de euros.
                                                                                         
                                           Texto de Daniel Ortega Clemente, 5ºB

8 comentarios:

  1. A todos los alumnos de la clase les ha gustado cómo ha reflejado Daniel la tormenta del otro día en Iniesta.

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  2. Eso es verdad Daniel, inundo las calles. Se destrozo los arboles de mi calle.

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  3. Sí, aquella tormenta destorzó las farolas y las persianas.

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  4. Tienes, razón las farolas de mi casa quedaron en el suelo destrozadas en pedazos

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    1. Tenes razon daniel, las farolas casi todas la de mi calle se quedaron en mal estado

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  5. Daniel tienes razón toda mi calle inundada y como se oía caer la piedra en los tejados ¡Fue terrible!

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  6. Si esa tormenta fue horrible.
    Para los agricultores y muchas otras personas es una lastima.

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